Pero con el tiempo, estoy aprendiendo a sobrevivir con ello, por mucho que me duela, ya no hay nada. ¿Quizás por qué ya no queda nada de aquel niño que me enamoré? Ese niño desapareció y tu cambiaste, no se si para bien, o para mal... pero lo hiciste. Y yo también he cambiado, y me he cansado. Me cansado de dartelo todo, para recibir nada, de estar siempre a tu lado, para que cuando todo vaya bien ni siquiera te acuerdes de mi, no, ya no. Llega el momento de cerrar puertas, de darle un par de giros a la llave y tirarla al mar, o mejor dicho, meterla en un cajón a ver si desaparece, y que no se abran nunca más, porque con 4 palabras tienes el poder de abrirlo todo..

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